jueves, 18 de enero de 2007

EN ESPERA DE TU LLEGADA

Indira Chaves C.

Sentada en un pequeño rincón de mi alma, espera desesperada mi conciencia a que llegues por ella, quiere verte y volver a sentir lo que en aquella ocación provocaste en su interior; ya no lo puedo controlar cada segundo que pasa es como si muriera.

Al verte logro calmar mi interior pero mi cuerpo no se puede resistir y sin decir un a palabra salgo huyendo sin saber a donde me dirijo. Tan solo espero alejarme de tí para que no me hagas más daño; cada vez que apareces en mi vida dejas un nefasto recuerdo que no puedo olvidar y hace que me pierda en él.

Tu como siempre me sigues y haces que regrese contigo a casa. No me puedo resistir, tu eres más fuerte que yo y no puedo hacer nada para huír. No tengo control sobre mí y una vez más me entrego sin importarme que a la mañana cuando despierte... ¡ya no vas a estar allí!

CUENTO CORTO (SIN NOMBRE)

Natalia Benrey

No digas más. No me busques más. Tus palabras ya no tienen sentido para mi.
-Y de un brusco y seco movimiento corté la llamada.
Me aparté. Y llorando recordé que el ya había muerto.

viernes, 15 de diciembre de 2006

MICROCUENTOS

INESPERADO (Hellen Camargo)

Y justo alli espero con un pie en el acelerador que el color del semáforo cambie, invadida por un gran pánico me doy cuenta que he quedado ciega


SIN TITULO (Indira Chaves)

La fatiga que me produce la vida me acongoja; llena de melancolia mi alma desgastada y produce en ella un deseo de desaparecer sin dejar el menor rastro de mi existencia.

SIN TITULO (2)

En ese preciso momento ingresó a la habitación deshabitada y oscura... Esto lo aturdió.

viernes, 24 de noviembre de 2006



UNA SIMPLE CARTA


Juanita Velásquez


Mis manos me duelen, pero mi sed de venganza es más fuerte que mi dolor, a veces pienso si ese día no hubiera abierto ese sobre, y esa carta no la hubiera leído, pero mi espíritu de curiosidad es más grande que cualquier cosa casi igual de grande como mi sed de venganza.
Es un sobre como el de cualquier otra persona me decía mi abuela, diciéndome que talvez era para pedir perdón, por todo lo sucedido, para empezar hacer la paz con los más cercanos, o que por lo menos alimentara mi curiosidad.
El sobre decía: "Señorita Mónica Gutiérrez" a mano, la letra era cursiva, muy bonita, solo con esto se podía deducir que estudiaba en colegio de religiosas y con letra de maquina: "remitente: Señorita Ligia Zambrano" lo que indica que lo envió por correo, la carta era breve y concisa, decía:
" 29 de Febrero de 1982
Hemos sido enemigas durante muchos años lo cual es difícil de explicar para mi, por que fuimos las mejores amigas que jamás pudieran existir, pero esta carta no la mando con un motivo de perdón y mucho menos de reconciliación, y digo hemos porque hasta hoy será así porque pronto terminara tu existencia, con mucho dolor, igual al que yo siento, o quizás mayor.
Ligia Zambrano."
Solo la deje resbalar por mis manos, y corto toda a palma de lado a lado, depositando en mi alguna rara sustancia de la cual yo no me percate al principio, porque solo fue un gran dolor el cual me confundió y no me dejo reaccionar siquiera del dolor, no sabia si era psicológico o simplemente físico.
Mamá era medica y me inyectaba morfina, esto me calmaba el dolor pero no me calmaba mi forma de pensar, yo me quería vengar a toda costa, pero de la misma forma que ella lo hizo, pero sin dejar ninguna evidencia.
Así que hice una breve visita a su casa, y hable con ella tranquilamente intentándole decir que no tenia que terminar así que todo se podía cambiar, hasta que se descuido y con la misma carta la moví tan delicadamente que no se percatara de lo que hacia, pero la herí en el cuello algo muy leve, pude disfrutar el como fingía estar bien y el dolor que sentía, fue con un poder increíble que definitivamente me curo del dolor que me había causado, ya no dependía de la morfina, era algo más poderoso, la venganza.